jueves, 9 de abril de 2015

Perú necesita tranquilidad para ayudar al pueblo y mejorar las inversiones



Presidente
Ollanta Humala no puede insultar al congreso y a los señores congresista. Rechazo
sus palabras, por escrito debe pedir disculpas al congreso. Invoco a todos a
bajar el tono de sus palabras. Perú necesita tranquilidad para ayudar al pueblo
y mejorar las inversiones

Llamamiento a las mujeres y hombres del Perú POR UNA PATRIA NUEVA PARA TODOS

Este es nuestro llamado a la más amplia unidad de las ciudadanas y ciudadanos de todas las generaciones, a las organizaciones políticas de izquierda, humanistas y de centro, progresistas y democráticas, nacionales y regionales, a las organizaciones sociales que representan a diversos sectores de todos los territorios y mestizajes, de todas las sangres; a los pueblos indígenas, a los movimientos de activistas de género, de la diversidad y de personas con discapacidad; a los colectivos culturales y juveniles. Llamamos a todos los peruanos y peruanas que en estos años han mostrado su voluntad de lograr democráticamente el cambio de rumbo que el país y todos necesitamos. Juntas y juntos creemos que es posible construir un Perú mejor y más justo.
Hacemos este llamado en el momento que la población peruana acrecienta su desconfianza en quienes, desde el poder, han envilecido la política, convirtiéndola en un instrumento de corrupción, mediocridad y aprovechamiento personal y patrocinio de intereses privados, cuando vemos que un grave peligro se cierne sobre el país: que en las elecciones del 2016 triunfe otra vez una opción conservadora y autoritaria, que siga profundizando el modelo neoliberal, agudizando los males que agobian nuestra nación.
Este gran desafío común nos impone el deber de subordinar nuestras diferencias, afirmar nuestras coincidencias y crear un ambiente de confianza y compromiso común por un proyecto histórico: edificar un nuevo Perú más justo, próspero y con oportunidades para todos y todas.
Proponemos construir un Estado democrático, soberano, pluricultural, descentralizado e integracionista, promotor del desarrollo sostenible, progreso para todas y todos, seguridad y justicia social, trabajo digno con salarios justos, nuestra realidad cultural, geográfica y social; lo que supone una reforma sustantiva de sus bases jurídico-políticas, con una nueva Constitución Democrática, que garantice una vida en condiciones de igualdad en dignidad, seguridad y derechos, libre de toda discriminación, sea de clase social, género, edad, etnia o lengua, que propicie mayor participación de la ciudadanía, enriqueciendo la democracia y fortaleciendo su legitimidad, hoy precaria.
Planteamos que el modelo económico actual debe cambiar para lograr un desarrollo humano integral y autónomo, con inversión pública y privada, con crecimiento económico ambiental y socialmente sostenible y redistribución de la riqueza, con soberanía energética y mejor cuidado del ambiente y de nuestra biodiversidad, con el fomento y respeto de nuestra pluriculturalidad, con igualdad de oportunidades y garantizando el acceso universal a servicios públicos de calidad, especialmente en educación, cultura y salud.
Formamos parte de la corriente renovadora que recorre América Latina en los últimos años, que se plasma en el denominado giro progresista que ha generado un espacio de autonomía de los poderes mundiales y permitido el fortalecimiento de la independencia nacional, la vuelta del Estado como factor de desarrollo, promotor del crecimiento económico con reformas que promueven la redistribución de la riqueza, la sostenibilidad ambiental así como procesos de integración latinoamericana y caribeña, que nos permitirán participar ventajosamente en las oportunidades de un mundo globalizado y multipolar.
Afirmamos nuestro compromiso por la recuperación de la ética como componente esencial de la política, y de ésta como acción al servicio de la sociedad. La renovación de la política empieza por el cambio en la conducta de líderes, militantes y partidos políticos, que deben encarnar la honestidad, coherencia y rectitud, comprometidos con grandes objetivos nacionales y que asumen retos con esfuerzo y sacrificio; como quiere una sociedad que se proyecta con optimismo al futuro.
Estas son nuestras aspiraciones y convicciones y es a partir de ellas que llamamos a todas las peruanas y peruanos a trabajar juntos en la construcción de una concertación política amplia, abierta, plural y democrática, para hacer realidad UN PERU NUEVO PARA TODOS Y TODAS

miércoles, 8 de abril de 2015

LLAMAMIENTO HUMANISTA POR LA UNIDAD DEL PAÍS

Buenas tardes compatriotas los saludo cordialmente, están ustedes invitados, mañana jueves 9 de abril a hora 10 am en el Jr. Junin 480 Cercado de Lima - se extiende la invitación a los amigos(as), simpatizantes, militantes, jóvenes, mujeres y a los señores periodistas a participar de este evento político. El auditorio es para 1500 personas. Demostremos que nada es imposible si trabajamos unidos por nuestro Perú. Me despido con un abrazo humanista...hasta mañana que nos reuniremos en Lima, con todas las fuerzas políticas, gremios, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil, que desean contribuir para lograr la unidad de cara al 2016.

YEHUDE SIMON MUNARO
PRESIDENTE - FUNDADOR
PARTIDO HUMANISTA PERUANO

miércoles, 25 de marzo de 2015

MENSAJE DE YEHUDE SIMON MUNARO

DECLARACIÓN POLÍTICA
Yehude Simon Munaro
 (Agradece su difusión)

Hace ocho años, el Congreso de la República delegó facultades legislativas al Poder Ejecutivo, del cual formaba parte. El objeto fue implementar el TLC entre el Perú y Estados Unidos. En uso de estas facultades, se dictaron varios decretos legislativos que, más allá de la valoración que se haga de su contenido, debieron ser consultados con los pueblos indígenas, como correspondía y no se hizo.

En abril del 2009, los pueblos de nuestra Amazonía impulsaron una jornada nacional de movilización exigiendo la derogatoria de esos decretos, por considerarlos una amenaza para su seguridad e integridad.  La justa demanda de las comunidades indígenas concluyó, como todos sabemos, con un saldo fatal de víctimas entre pobladores indígenas y miembros de la Policía Nacional.

No me corresponde atribuir responsabilidades por lo sucedido, para eso está la justicia. No obstante, como persona comprometida al servicio de mi país, sí me toca responder a lo que mi conciencia me dicta y la responsabilidad que me corresponde como cristiano por los hechos ocurridos.

Si es necesario,  no tengo vergüenza alguna en volver a pedir perdón a quienes sufrieron las consecuencias de los actos de la luctuosa jornada de junio del 2009 en Bagua y que las cosas llegaran al punto en que llegaron.

De cara al futuro y al cumplirse 26 años de la preparación de la Convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo de las Naciones Unidas, sobre los pueblos indígenas y de cara al futuro  por así dictármelo mi convicción democrática y humanista, comprometerme en todo lo que esté a mi alcance, a luchar por lograr las reivindicación del derecho que los pueblos originarios tienen a ejercer ciudadanía plena, a sus territorios, la conservación de sus formas de vida y su cultura.

Sirva la oportunidad para expresar mi solidaridad con los dirigentes y pobladores del pueblo Awajum, injustamente procesados judicialmente por defender legítimamente sus derechos y mi pesar a las familias de los miembros de las fuerzas policiales caídos en el cumplimiento de su deber y a las familias de los hermanos nativos del pueblo Awajum.

El reconocimiento de los derechos de  nuestros Pueblos Indígenas, con el carácter de demanda nacional, es una misión de la que no puede sustraerse ningún peruano, sobre todo, quienes representamos a fuerzas políticas humanistas, socialistas, nacionalistas y democráticas, unidas en la diversidad para apostar por la renovación de la política y el cambio de las relaciones del Estado con nuestras nacionalidades originarias, para concretar un Perú nuevo, desarrollado, justo, sostenible, inclusivo y solidario. Esta ha sido nuestra posición de vida y lo será con mayor firmeza en el futuro.

Lima, 20 de marzo de 2015.

Yehude Simon Munaro